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jueves, 29 de octubre de 2015

Un intruso y varios envidiosos


El concurso

Velázquez, El triunfo de Baco, 1629

Madrid, año 1623. Un joven pintor de 24 años, llamado Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, es llamado a la Corte del rey Felipe IV, que en ese entonces tenía 18 años.



Velázquez, Felipe IV, 1623
A Velázquez Sevilla le quedaba chica: había demasiados pintores de nivel, Zurbarán, Alonso Cano, Sebastián de Llanos, Francisco Herrera; demasiados como para abrirse paso como pintor y conseguir encargos. Su suegro, Francisco Pacheco, intentó de todas las maneras conseguir que Diego consiguiera un lugar como pintor en la Corte y fue providencial el hecho de que el Conde Duque de Olivares, de familia andaluza, se convirtiera en la mano derecha del nuevo rey.






Los pintores de la Corte en ese momento eran Eugenio Cajés, Vicente Carducho, Bartolomé González, Santiago Morán y Rodrigo de Villandrado. Éste último muere en 1622 y su cargo queda vacío. Pacheco y el Conde de Olivares se mueven rápidamente. Velázquez es llamado a la Corte y le encargan que pinte el retrato del rey.

jueves, 22 de octubre de 2015

Anamorfo... , ¿qué?


Scrots, Retrato del Príncipe Eduardo VI, 1546 (Imagen: Wikipedia)






Sí, anamorfosis.
La ves en muchas partes, sólo que no sabes que se llama así. Las ves, por ejemplo, en la publicidad de las canchas de fútbol o de básquet.

Beever, Piscina en High Street
(Imagen: J. Beever)

¿Qué es una anamorfosis? Es una imagen distorsionada, como si la estuviéramos estirando como una cuerda. O ensanchándola hasta desfigurarla. Hay de varios tipos: cónicas, cilíndricas, esféricas, etc. Todas tienen un truco: si las miras desde un punto determinado, vuelven a la normalidad. Es un juego óptico, un juego de perspectivas bien rebuscado. Una ilusión óptica en la que la geometría engaña a nuestro cerebro.

jueves, 15 de octubre de 2015

Johannes Vermeer, Vista de Delft


Una de las joyas de la pintura, sin duda. Aunque, para ser más concretos, todos los cuadros de Vermeer son joyas.

“Vista de Delft” es una rareza dentro de su tan incierta lista de obras:  esta Vista y  “Calle de Delft” son sus únicas pinturas de exteriores. Lo conocemos por sus mujeres en interiores, rodeadas con una luz tenue, enfrascadas en sus tareas cotidianas,  o por sus personajes relacionados con la música.

jueves, 8 de octubre de 2015

¿Amistad por conveniencia?


Manet, En el Café, 1878

Fantin-Latour, Manet, 1867
Año 1866: Édouard Manet, 34 años, de familia burguesa, siempre elegantemente vestido. De maneras afables, muy sociable y de humor irónico. Su padre lo había preparado para las Leyes, pero Édouard se decidió por la pintura. Todos los años presentaba obras en el Salón: algunas fueron rechazadas de plano, otras aceptadas. Ya tenía en su haber el escándalo de su “Desayuno en la hierba” y de su “Olympia”. Dada su posición económica no necesitaba vender y esto le daba mayor libertad: no le importaba provocar polémicas ni transgredir.




jueves, 1 de octubre de 2015

Una pequeña ayudita

Máquinas de dibujar
Elinga, Caja de perspectiva, 1660

Cuando te enfrentas a una vista de Venecia pintada por Canaletto, lo primero que se te pasa por la cabeza es pensar: “¿Cómo lo hizo?”. Son cuadros pequeños, portátiles, para que se lo lleven los ingleses del Gran Tour, y de una precisión imposible. Tan precisos que podríamos ubicarnos justo en el lugar desde donde los ha pintado y volverlos a pintar. Claro, Venecia no ha cambiado mucho desde el sg. XVIII.