navigation + slideshow

jueves, 28 de enero de 2016

Canaletto, Plaza de San Marcos


¿Cuántas veces habremos visto cuadros de la Plaza de San Marcos de Venecia? Miles de veces.

Venecia es una ciudad única, laberíntica, fantasmagórica, misteriosa…  destino de miles de viajeros que hacían el Grand Tour y que se querían llevar a su casa un trocito de ella como recuerdo de sus vivencias.
Pues, allí estaban Canaletto, Guardi, Carlevarijs, Marieschi, Ricci, para satisfacer esa demanda. El más famoso, sin duda: Antonio Canal, el “Canaletto”. Su fama fue más allá de las fronteras, sus vedute eran y son conocidas por todos y han quedado fijadas en nuestro inconsciente como LA imagen de Venecia.

jueves, 21 de enero de 2016

Iguales y opuestos


La amistad entre Matisse y Picasso

Matisse, Cesto con naranjas, 1912
Los dos han cambiado la historia de la Pintura, cada uno a su manera. Dos personalidades muy diferentes, pero a la vez muy semejantes.

Se conocieron en 1905 en la casa de los Stein. Por ese tiempo, Matisse ya tenía una familia y ya había sacudido el ambiente artístico parisino en el Salón de Otoño con sus colores estridentes. Picasso vivía una vida bohemia y pobre, se estaba abriendo paso en París con sus cuadros de arlequines y saltimbanquis y todavía no había llegado al cubismo. Matisse era 12 años mayor.



Era una relación de amistad en la que se mezclaba el afecto, la envidia, la formalidad y el respeto, la admiración, el recelo y la competitividad.

jueves, 14 de enero de 2016

"Mi Buenos Aires querido"


(Imagen: C. del Rosso)


Hace calor en Buenos Aires, ya es verano. Los jacarandás y las tipas están en flor y alternan sus violetas y amarillos con el verde frondoso de los otros árboles. Buenos Aires es ciudad con mucha cultura, eso ya se sabe. Y mucho arte, por supuesto.

jueves, 7 de enero de 2016

El pintor y el compositor


La amistad entre Delacroix y Chopin

Siemiradzki. Concierto de Chopin para la familia Radziwill en Berlín, 1837

Como les conté ya alguna vez, Delacroix nos legó un diario extensísimo que, inmediatamente después de su muerte, se convirtió en bibliografía obligatoria para todos los pintores franceses. Monet recurría siempre a él; Degas le recomendó a Julie Manet su lectura, aunque a la jovencita le resultó un aburrimiento total. Para el gusto literario actual también es aburrido, pero hay que tener en cuenta que es un diario personal, no escrito para ser leído por otros (al menos, así parece que era la intención del autor). Y como ya les comenté, es bastante largo. Vale la pena leerlo, si quieres conocer la idiosincrasia de los artistas románticos.

Un aspecto importante de su vida es su relación con la música.